¿Eres adicto al trabajo?


Laboradicto, trabajólico o workaholic; una adicción que va en aumento

 Tu trabajo, ¿es lo primero?

adictos-al-trabajo-Laboradicto-trabajólico-workaholic-mibs.esComo se suele decir, hay dos clases de personas: “las que trabajan para vivir, y las que viven para trabajar”.

Si trabajas más de 8 horas con un ritmo intensivo y sin descanso, sueles controlarlo todo hasta el más mínimo detalle sin delegar ninguna tarea ni trabajar en equipo, tus relaciones interpersonales son nulas e inexistentes, tus temas de comunicación se basan sólo y exclusivamente en trabajo, es posible que comiences a tener un problema y puedas llegar a ser un “laboradicto”, “trabajólico” o “workaholic”, en definitiva, un adicto al trabajo.

Es evidente que las personas tenemos que trabajar y que en nuestro trabajo queremos ser los mejores, llegar hasta lo más alto. Pero, una vez que se consigue, es necesario disminuir la intensidad, por nuestro propio bien o por los que nos rodean.

En la actualidad, el problema de la adicción al trabajo ha ido en aumento. Debido a la crisis, muchas personas tienen miedo a perder su puesto de empleo, sienten una fuerte presión económica por llegar a fin de mes y la competitividad se ha visto aumentada. Para compensar esto, piensan que dedicando su vida al trabajo, lo conservarán.

Por norma general, un adicto al trabajo nunca lo reconoce, son las personas de su entorno quienes se dan cuenta de esta situación.

¿Cómo reconocer a los adictos al trabajo? ¿Qué síntomas presentan?

No todos los que padecen esta adicción tienen la misma personalidad. Se pueden diferenciar tres perfiles muy diferentes:

  • Complacientes: suelen ser personas muy inseguras que necesitan la aprobación de jefes y compañeros. No son tan ambiciosos y se refugian en el trabajo para esconder deficiencias de su vida personal.
  • Controladores: son ambiciosos e independientes. Desean tener poder y reconocimiento. Si su ritmo laboral desciende o no trabajan por vacaciones o fines de semana, se vuelven irritables.
  • Narcisistas controladores: son inestables, egocéntricos y demasiado controladores. Si se estresan, dejan de ser ellos mismos hasta el punto de que no se reconocen.

Los síntomas para reconocerlos pueden ser cognitivos, fisiológicos o motores. Suelen sufrir estrés, ansiedad, se irritan con facilidad, necesitan trabajar cada día más y no pueden dejar de hacerlo, sufren insomnio, etc. Como todo en la vida, los excesos acarrean consecuencias negativas a largo plazo y, en este caso, no iba a ser menos. Mantener un ritmo elevado de estrés durante años puede producir que los síntomas se agraven, llegando incluso a producir depresión, trastornos cardiovasculares o conducir hacia otras adicciones.

Si te identificas con algunos de estos síntomas, no te preocupes, se puede tratar tu adicción. Para ello, solo hay que reconocer que se tiene un problema. A partir de ahí, se puede acudir a un terapeuta y seguir una terapia, o darte cuenta que la vida no es sólo trabajar, sino que hay infinidad de cosas que puedes disfrutar con tus familiares y amigos.

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