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Cómo prevenir la morosidad en mi empresa


La morosidad es un problema que azota a muchas de las empresas en los últimos años. Bajo el argumento de “no puedo pagar, porque a mí no me pagan”, la morosidad actúa como un círculo vicioso que agrava la crisis entre el tejido empresarial, ya que reduce la capacidad financiera de las empresas para hacer inversiones productivas, lo que puede comprometer a la supervivencia de algunas empresas.

Se debe intentar prevenir la morosidad y, para ello, es aconsejable seguir algunas pautas como las siguientes:

  • cómo-prevenir-la-morosidad-en-tu-empresa-mibs.esComprobar que los datos del cliente son correctos.
  • Otorgar al cliente un límite de riesgo acorde con el grado de solvencia que tenga.
  • Redactar un contrato en el que se reflejen las cláusulas fundamentales.
  • Establecer las condiciones de pago por escrito en el momento de cerrar la operación.
  • Cumplimentar bien el pagaré o documentar todas las operaciones.
  • Antes de cerrar cualquier acuerdo con un cliente se debe pedir la información necesaria para conocer la situación patrimonial del cliente e informarse de su historial como pagador.
  • Cuando se tienen dudas sobre la solvencia del cliente, hay que valorar si nos interesa o no solicitar una garantía complementaria de cobro, mediante un tercero (como un aval), antes que perder la venta.

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Si a pesar de las medidas preventivas se produce el impago de una deuda, hay que actuar inmediatamente. Las medidas que se deben seguir son:

  1. Vía amistosa

Hacer un primer aviso, tipo recordatorio, por si se trata de un cliente olvidadizo. Si esto no fuera así, realizar un requerimiento formal mediante una carta certificada o un burofax que indique la cantidad debida y la obligación de satisfacerla, así como el plazo máximo del que dispone antes de recurrir a la justicia.

  1. Contratar a una empresa que gestione el cobro de la deuda

Existen empresas que se encargan de gestionar el cobro de deudas. Por lo que un paso intermedio antes de recurrir a la justicia sería, una vez producido el impago, confiar en una agencia de recobros especializada en estos procesos, como puede ser el “El cobrador del frac”.

  1. Vía judicial

El paso final sería recurrir a la justicia. Si la deuda es inferior a 30.000 €, se puede iniciar un procedimiento monitorio. Se trata de un tipo de juicio que no requiere abogado ni procurador, al que puede recurrirse siempre que se trate de una reclamación de deudas monetarias. Una vez admitida la solicitud, el Juez concede 20 días al moroso para que abone la deuda o demuestre por qué no debe hacerlo.

Una vez transcurrido el plazo, si no se ha conseguido nada, se debe recurrir a los servicios de un abogado y un procurador, para presentar una demanda de reclamación.

En caso de que la deuda supere los 30.000 €, hay que recurrir a un procedimiento judicial por la vía civil.

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